De chiquitos, nuestros padres nos decían que si pasábamos mucho tiempo frente a los videojuegos, podían afectar nuestro cerebro, darnos fiebre y hasta quedarnos ciegos. ¡Cómo nos mintieron! ¡Nunca nos avisaron que nos podían llegar a atacar y destruir el mundo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario