Un tremenda boludez, pero cuando a uno le toca comerse uno de estos pastelitos llamados elegantemente Cupcakes (capqueics para los monolenguas), y está frente a alguna dama a la que pretende impresionar, la cosa se pone peluda. Bueno, es justo ahí cuando uno recuerda esta tontería que vio en iutú. Y que termina reinvindicando nuestro querido alfajor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario