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viernes, 18 de enero de 2013

Clásico recaliente

(nota en proceso)
Se vienen dos clásicos amistosos para el fútbol de Rosario y que de amistosos no tienen absolutamente nada. Con una modalidad de lo más inusual para una ciudad no acostumbrad a jugar sin público visitante. Con dos equipos que tienen momentos relativamente buenos pero que, por las circunstancias, juegan en distintas categorías y hacen que la verdadera confrontación se dé entre las hinchadas y no tanto así entre los futbolistas y sus equipos, quienes se demostraron respeto y no generaron ningún tipo de polémicas con declaraciones filosas. Al punto que se dieron diversos hechos de vandalismo y criminalidad bien parciales que no deberían ser aceptados por la sociedad pero que terminan siendo tomados como parte del folclore de los clásicos.
Se dijo que los organizadores pidieron jugar sin público visitante y los clubes accedieron. Puede ser, pero imaginen que el equipo visitante hace varios goles y el partido se perfila como goleada. Ahora intenten imaginar una hinchada tolerante que acepte al otro como superior: imposible. Tumban el alambrado y se arma un gran despiole, con el altísimo riesgo que correrán los jugadores en primer lugar. Supongan una confusión del árbitro que termina en un fallo erróneo que pueda parecer completamente parcial, perjudicando al equipo local. Otro despiole. Imaginen que un par de faltas fuertes que lesionen un par de jugadores locales. Imaginen nomás cosas que ya pasaron muchas veces en los clásicos y que solo no pasaron a mayores porque hay dos hinchadas en el mismo estadio que a la vez de confrontar, se controlan y limitan entre ellas.
La intolerancia en lo que a fútbol respecta es muy alta en Rosario. La guerra de las pintadas entre canallas y leprosos avergüenza a todos los rosarinos que, día a día, ven como la ciudad es ensuciada cada vez más. Pareciera que a los gobernantes les parece simpático o constructivo, la cuestión es que no queda columna de luz, cordón de vereda, baranda de puente o paseo, y no contemos la cantidad de frentes de casas y hasta propiedades de patrimonio arquitectónico de valor para la comunidad, sin pintar de rojo y negro o de azul y amarillo. Sin olvidar que no son solo colores, también es la forma despectiva que los vándalos tienen de hacerlo. No importa el mamarracho que hagan ni donde lo hagan, solo importan los colores. A eso le llamamos ser cabeza de termo.
Ahora también sumamos la quema de frentes, como en la sede que Central tiene en calle Oroño, o el negocio completo de un comerciante que vendía merchandising de Ñuls en calle Rioja. O las bombas molotof que le tiraron a otro local de un periodista parcial. Con investigaciones que no arrojan ningún resultado, que no dejan responsables ni nadie que pague las consecuencias. Y que provocan el total descreimiento de la comunidad sobre la policía y la justicia. Lo que es gracioso es que hasta los políticos, jueces y dirigentes se suman a bajar los decibeles de la disputa, con discursos de consenso, de pacificación, pero ellos, quienes tienen el voto para reclamar e intentar cambiar las cosas, no lo hacen. ¿O es tan difícil prohibirle la entrada a los que provocan los desmanes? Si no se animan a hacerlo, tampoco se suban al carro y hagan propaganda de ellos mismos.
Los clásicos deberían ser una fiesta, gane quien gane. Donde ambas hinchadas deberían convivir dignamente. Para que eso suceda, hay que acostumbrarse a vivirlos, a compartirlos. El camino del acuerdo hay transitarlo juntos, no separados. Hay que acostumbrarse a que del lado de enfrente estén la otra parcialidad, que también es un vecino, un amigo, un amigo de un amigo. Y la mejor forma es jugando más clásicos, no quedan dudas, pero para tener más momentos de fiesta compartida, no de odio.
Esperamos que esta vez pase inadvertida, lo cual es improbable y solo sería la consecuencia de otro empate, cosa que nunca es lo que más nos gusta. Pero lamentablemente, podría ser lo más beneficioso para todos.

viernes, 4 de enero de 2013

Año nuevo, vida nueva

(nota en proceso)

jueves, 20 de diciembre de 2012

21-12-2012 ¿se viene el final?

Parecería que el calendario maya sería
el antecesor de nuestra ruleta,
 pero muy mal interpretado

Años y años, generaciones más generaciones, alimentando el mito del día final de nuestro conocido mundo parecen llegar al verdadero final, hablamos de la creencia. Parece que este viernes se verá ciertamente si había algo de verdad en la idea de que todo se termina (al fin, diría Soulé).
La cultura occidental tiene esa cosa de extremar, de llevar todo a los límites, y todos los occidentales tendemos a comprar las exageraciones. La interpretación de los escritos mayas por parte de los especialistas en aquella cultura llevaron a que nos formemos - o nos formen - una idea de una posible aunque remota culminación de la forma de vida que conocemos.
Los mayas señalaron al 21 de diciembre de 2012 del calendario occidental como el día siguiente al del final de una era, más precisamente, del decimotercer batkun que es una especie de etapa - cada batkun comprende 20 katunes, que a su vez tienen 20 de nuestros años - y la última en su mecánica de contar el tiempo. Una era de 1.872.000 días, algo así como 5128 años y muchos días más.
En el Uritorco especulaban con una
entrada accesible con consumisión
incluida. No pudo ser.
Quién sabe por qué algunos comprendieron que podría ser el fin del mundo, pero pegó en la gente y se difundió al punto que hoy hasta hay muchas, muchísimas personas que han decidido pasar ese día en lugares particulares esperando el momento histórico. Un poco ambicioso si nos ponemos a pensar en la larga historia del planeta. Si hasta cerraron el cerro Uritorco, el de la provincia de Córdoba para que no se llene de fanáticos del día final. 

Justamente, ya es demasiado pretencioso para las generaciones que están vivas en este momento creer que pueden ser actores del fin del mundo. El solo hecho de considerar la trascendencia de la participación del hombre en la historia del planeta es tan improbable que podamos presenciar el final como que tengamos la suerte de cruzarnos con algún otro ser extraterrestre en algún momento de nuestras vidas. Para que se den una idea, si la vida de la tierra fuera una línea de tiempo que uniera Rosario con Buenos Aires, de 300 km aproximadamente, el hombre aparecería solo en el último centímetro. Es decir, nada. Entonces, ¿qué puede hacernos pensar que podemos presenciar el gran desastre? ¿Por qué creemos que nos podría tocar ese momento único? Como ganarse la lotería pero durante 50 años seguidos. Puede pasar pero cuánta suerte hay que tener.
Un obispo del sur habría pedido a sus fieles
donaciones antes del final a cambio de una
oración eterna. Que cara, Sr. Obispo!
Claro que seríamos privilegiados si esa suerte nos tocara. Justo nosotros veríamos el último capítulo. Muy difícil es imaginar el final para todos. Seguramente debería ser una situación aterradora, como un gran tsunami. O una impresionante avanlacha de lodo que cubriría todo lo que uno puede imaginar. También podría reventarnos un exhuberante meteorito, que al explotar sacudiera el curso de la tierra para cambiar la órbita y generar un caos descomunal en toda la vida sobre el planeta. Los mares cambiarían radicalmente sus corrientes y habría subidas y bajadas de mareas de maneras completamente imprevistas. Y hasta la corteza terrestre se modificaría. Y sí, todos nosotros quedaríamos pulverizados, como les pasó a los dinosaurios. Lo que pasa es que tenemos esa cosa de creernos el centro del universo y hoy hay mucha gente que tiene la cabeza en cualquier lado aferrándose a cualquier versión que pueda escuchar por ahí.
Por ahora, el fin del mundo el fin del
mundo tiene un solo beneficiario: las
promociones en los comercios.
Demás está decir que si tenés la suerte de estar leyendo estas líneas también todos tuvimos la suerte de que las ideas de los mayas hayan sido mal interpretadas. Mal difundidas. Afortunadamente. Porque todavía nos quedan un montón de cosas por hacer, digamos, antes de que se termine nuestra forma de vida. Y no nos referimos a dar la vuelta al mundo, tener una pareja de color, plantar un árbol, no. Se trata de las cosas que nos tocan como seres humanos. Y acá es donde van todas esas expresiones de bien común que los políticos manejan al dedillo y que nunca cumplen.
El sábado ya es 22 de diciembre, el día después podríamos llamarlo, y por delante solo tenemos la navidad y varios días de descanso. Algo que nos vendrá muy bien para calmar tanta ansiedad por el fin del mundo. Felicidades!

jueves, 29 de noviembre de 2012

Clásico: desnudo en el monumento!

Los desnudos en los monumentos ya son un clásico para las protestas sociales. Esto sucede en todo el mundo y es hasta extraño que sigan llamando la atención y generando polémica. Sin dudas, la curiosidad del ser humano le provoca ver quién se animó y qué tiene para ofrecer ese desnudo. Poniendo, en la mayoría de los casos, el fin del reclamo en un segundo plano.
Además del hecho artístico, detalles de
la foto indicarían datos del tiempo: la
mañana del domingo fue fresca.

Tal es el caso de lo sucedido esta semana en el monumento a la bandera, en la cuidad de Rosario. Cuando una joven no tan, oriunda de Córdoba, se vino para hacer un desnudo en lo que representa la proa del edificio. Esta chica, de 38 años, ubicó su desnudo como una manifestación a favor del día internacional de la no violencia contra la mujer. Aunque después de revisar los antecedentes de la actriz, también podemos comprender algunas otras cosas.
Es cierto que la expresión en sí no deja de ser válida por el sentido que se intenta darle, más allá de que sea la forma ideal o no. Cualquier manifestación pacífica en contra de la violencia a la mujer es aprobada, digamos, en contra de la violencia en general. Nadie estaría en desacuerdo. Pero Melisa Balbuena, la dama protagonista de las fotografías, que argumenta sus acciones en dichos como "Dejen de castigar a la mujer. Si una no se puede desnudar en lugares públicos es porque hay una Iglesia que hace ver nuestro cuerpo como algo perverso. Esa es la mayor de las violencias: prohibirnos y tratarnos como la peor cosa de la naturaleza. Se castiga la desnudez, pero no se dice nada de la cosificación de la mujer que se hace, por ejemplo, en el programa de Marcelo Tinelli", tiene como actividad profesional el desnudismo, principalmente para fotografía. Lo que no invalida sus buenas intenciones pero le quitan un poco de sinceridad.
Balbuena tendría más historia en el
desnudo en monumentos: habría
posado en la Casita de Tucumán.
La reflexión es simple. Si tu actividad profesional se ve beneficiada por tus manifestaciones con sentido social que cobran interés público y que llevan tu nombre, más allá de las intenciones que tengas, la cosa termina siendo un buen negocio para vos. Esto no lo decimos por que sí. Balbuena, además de posar, se dedica a dar charlas sobre el desnudo artístico y demás, y es difícil pensar que salir en muchos medios de todo el país y de varios países de latinoamérica no va a mejorar la demanda de sus servicios. Lamentablemente, ella no sería la mujer indicada para hacer el desnudo en el monumento a la bandera con el fin social que dice tener si tuviera el rédito personal que tiene. Podría haber invitado a alguna de sus “alumnas” o seguidoras que no tengan intereses creados, y nadie podría decir que hay un trasfondo en la cosa. Al final, termina “cosificándose”, como dice ella, para ganar unas chirolas más en su trabajo.
Otra fan del desnudo antes
de ir a misa de domingo.
Volviendo al clásico desnudo en los momumentos y edificios simbólicos, la gente ya no le presta la suficiente atención. Será porque ya está muy visto o porque los desnudos están a mano todo el tiempo. En la tevé, en internet, en las revistas, en la misma calle con los carteles publicitarios. Incluso hoy existe una cierta afición en la juventud a mostrarse desnudos, a compartir lo que antes era la intimidad que, justamente comenzaba con el cuerpo de cada uno.  Hasta existen comunidades desnudistas que usan desvestirse en medio de las ciudades, y lo hacen como un culto a la naturaleza, al estado original, natural.
Hay algo que sí definió este desnudo y no tiene nada que ver con el hecho en sí ni con la protesta social. Es que una buena parte de los rosarinos ni se mosquean con estas expresiones, digamos, no les horroriza. La otra, la que se siente molesta porque ni siquiera se debe mirar al espejo antes de bañarse, sigue siendo intolerante, incluso cuando las “causas” la incluyen. Si vemos el vaso lleno, que la cosa no haya trscendido mucho dice de que un poquito y en algún aspecto estamos mejorando como sociedad.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Nota de tapa: ¿Para qué sirve el 8N?

Por el calor, gente habría salido a la
calle a tomar aire, segun el Indec
Las manifestaciones del 8N previstas para el día de ayer fueron masivas en todo el país. La gente se movilizó y mostró su insatisfacción con este gobierno y lo hizo de modo pacífico y con varios y diferentes reclamos sobre temas que son centrales: inflación, inseguridad y corrupción,  principalmente, a los que se sumaban la recomposición salarial de algunos sectores.
Si bien no hubo una línea política que asumiera la bandera, esta marcha fue multitudinaria y alcanzó repercusiones a nivel mundial ya que la noticia fue levantada en la mayoría de los principales medios del mundo. Se calcula que la manifestación llegó a los dos millones en todo el país, superando largamente a la anterior realizada hace unos meses.
En Olivos, frente a la quinta presidencial, se manifestaron más de 30.000 personas. La presidenta estaba dentro de la misma, donde es su residencia habitual, y según dicen lo vivió con cierta preocupación por tener la una orda en la puerta de su casa. La misma que, según los reclamos de anoche, no demuestra en relación a resolver los problemas de la gente. La diversidad de los reclamos denota un malestar en muchos de los aspectos que refieren a las competencias del gobierno, pero lo fundamental que se puede leer tiene que ver con que el gobierno no escucha a los argentinos. Aunque recaiga en la figura de Cristina, la protesta también se enfoca en gobiernos provinciales y municipales como es el caso de los socialistas en la provincia de Santa Fe. En Rosario, le preguntaron a Bonfatti, el gobernador de Santa Fe, si había estado en el reclamo y el tipo respondió sueltamente que él tenía otras formas, con proyectos, por ejemplo. Rápidamente, en los foros de internet le mostraron que la manifestación también protesta por las decisiones que está tomando su gobierno provincial.
Entre los reclamos puntuales, la mayoría de los jubilados que estaban en la marcha pedían por mayor seguridad y el lógico 82% móvil, que reclaman desde hace años incluso en la justicia. Los últimos dichos del titular de la Anses les han causado indignación ("si pagáramos los juicios tendríamos déficit"), sin tener en cuenta que la gente sabe que son los fondos de la Anses los que se usan para financiar gestiones de gobierno, como el fútbol, por ejemplo. Pero la gente se refirió a otros temas también. "
Estamos cansados de que nos maten todos los días";"Tenemos hijos y no sabemos si van a volver cada vez
En el gobierno consideran que la
marcha estaría organizada por la
empresa de ollas Essen
 que salen"; "La política de seguridad no es una opción, es una obligación del gobierno", dijeron algunos manifestantes en relación a los problemas de inseguridad. "Basta de mentiras, que nos dejen de mentir con los números, con la inflación, con la corrupción, con todo", decía otro que reclama más honestidad. "Que dejen tranquila a la justicia y la apoyen en vez de pretender manejarla" fue el comentario de otro. "Queremos que respeten las instituciones, que se respete la constitución". "No queremos volver a lo que vivimos en el 2001". "Que pongan en la agenda los temas principales que afectan a la gente y no el 7D, la rereelección y otras cuestiones políticas". "Lo único quiero es que haya un futuro para mi hijo", sintetizó una señora indignada.
El reclamo fue pacífico. Lo que demuestra madurés por un lado, de un pueblo, o un sector grande del pueblo, que se manifiesta de manera respetuosa y ordenada. Y tuvo el apoyo de muchas figuras políticas de la oposición. "La gente quiere más diálogo porque se siente defraudada", dijo Macri, "la gente quiere que el gobierno la escuche.Espero que el kirchnerismo entienda el mensaje" agregó. "El relato que se cree el gobierno a sí mismo y que no tiene que ver con la realidad es lo que lo va separando del pueblo", dijo Gil Lavedra. "Es necesario que se escuche a la gente", dijo Binner.
Por otro lado, el oficialismo dijo lo suyo. "El mensaje fue confuso y disperso", dijo a través de Aníbal
Desde su balcón, De la Rua habría
llamado al psiquiatra para consultarle
sobre la sensación Deja Vu.
Fernández, sacándole importancia a la gran demostración de la gente. D'Elía se refirió a la marcha como que fue un fracaso. Lo que es una especie de negación de la realidad. Y Mariotto puso las cosas en un contexto de "ellos o nosotros" y dijo que el amor vence al odio y las urnas vencen a las cacerolas. Otro que no asume el significado de una manifestación de este tipo.
La oposición no tiene capacidad de apovechar los reclamos. Porque no funciona como una entidad, es solo la denominación de algunas coincidencias circunstanciales de pensamientos, solo eso.  Entonces, si bien esta marcha es una demostración a la presidenta del país que no está viendo, lo que de por sí se supone que debe ser bueno, en lo político no suma mucho, digamos casi nada. La oposición sigue sin construirse y nada ni nadie dan señales de encontrar un camino para que ello suceda. Y la distancia entre un lado y el otro, si los realmente los hay, es cada vez más grande.